Resumen:
Asegura que, el profesorado ve el impacto imparable de las
TIC y con alumnos expresándose en idioma “google”, el lenguaje TIC les permite
aprender mejor.
A. Einstein
(“ La verdadera señal de la inteligencia
no es el
conocimiento, sino la imaginación.
A.
Einstein)
En aquellas circunstancias no podías cruzarte de manos:
Había que agudizar el ingenio. Todo valía para captar la atención de los
estudiantes, para poder trabajar, aprendiendo a enseñarles. Y así, comencé a
utilizar como señuelo el ordenador. Esto me sirvió para descubrir, de forma
sorprendente, que había encontrado un lenguaje común para comunicarme con
aquellos adolescentes. Que lo que percibían, a través de las TIC, lo entendían
mejor que las palabras y prestaban más atención a la pantalla del ordenador que
a lo que escribía en la pizarra. En definitiva, que las teorías de McLuhan se
podían aplicar en el aula.
Pero el mero hecho de que en el centro educativo donde
trabajemos haya una buena dotación de equipos informáticos, no significa mejor
aprendizaje de los alumnos. Su potencial es grande, pero sólo si se usa adecuadamente. No es fácil crear un
entorno educativo, donde el estudiante pueda aprender de forma activa,
provocándole un “feedback” como respuesta y construyendo nuevos conocimientos.
Es fundamental la creación de espacios para la reflexión y el análisis, sin
olvidar la evaluación del docente y del alumnado para conocer dónde acertamos y
qué estamos haciendo mal.
Una de las oportunidades que nos brinda trabajar con las
TIC, es la posibilidad de crear nuevas formulas para enfocar el curriculum,
acercando los problemas del mundo real a las clases, de tal modo que los
jóvenes puedan analizarlos y aportar soluciones.
Un artículo publicado el pasado 6 de junio en el suplemento
de enseñanza de un diario de difusión nacional, planteaba el abuso de
contenidos teóricos que se imparten en el aula. España es uno de los países de
Europa con más horas lectivas. Nos ocupamos demasiado de instruir y a veces,
nos olvidamos de formar. Es recomendable equilibrar los fundamentos teóricos
con el desarrollo de supuestos prácticos (trabajos en equipo, seminarios,
cursos de documentación y nuevas tecnologías, etc.).
Siempre que los alumnos proponen sus propias respuestas, se
están involucrando en la tarea de aprender, interiorizan y no lo olvidan,
porque participan como protagonistas. Este sistema difiere del usado tradicionalmente en el aula,
en el que el alumnado tenía que aprender de memoria unos temas y al final de la
lección se proponían unos ejercicios. Ahora es diferente y antes de que surja
el problema, los estudiantes ya están analizando las posibles soluciones.
Sin embargo, éste no es un camino de rosas, actualmente, la
mayor dificultad consiste en encontrar un profesorado capacitado y dispuesto a
trabajar con esta nueva filosofía, renunciando a las ventajas que representa la
pedagogía tradicional, con la que se sienten más cómodos y seguros. Incorporar
la tecnología al aula, requiere que los docentes adopten un papel innovador
y un complicado reto que, en ocasiones, les va a suponer un mayor esfuerzo.
Los docentes que se arriesgan a trabajar con TIC en sus
aulas, reproducen el proceso de aprendizaje de sus alumnos. A veces, la tarea es
nueva para quienes enseñan y aprenden, han de compartir juntos de forma cooperativa,
aportando cada uno lo que domina. Según Don Tapscott (Growing Up Digital: The Rise of the
Net Generation.
2006), los adultos tenemos terror a sentirnos inseguros como inmigrantes en
ese mundo tecnológico en el que los jóvenes son nativos digitales,
porque no temen enfrentarse a la tecnología informática.
En
ocasiones, los estudiantes pueden llegar a ser más aventajados que los
docentes en el manejo de las TIC y eso, lejos de ser un inconveniente,
puede resultar ventajoso, dándoles a ellos la posibilidad de que nos
“enseñen” en esa tarea, aparentemente complicada. Así se reformulan las
responsabilidades y cada uno aprende de los demás y con los demás, realizando
el trabajo final de forma “colaborativa”, lo que da lugar a una mayor
motivación por ambas partes. En relación a los alumnos, lo que importa es
involucrarlos, no enfurecerlos, según afirma Frank Herbert, “Si no puedes
derrotarlos, únete a ellos”.
En el momento presente, debemos aprovechar las posibilidades
que nos brinda la web 2.0, con más de 10 millones de menciones en Google. La
web 2.0 es un término relacionado con una gran variedad de aplicaciones, lo
que permite usarla como plataforma para interactuar y comunicarse de modo
dinámico y personal, expresando opiniones, compartiendo todo tipo de documentos,
ya sean fotos, “podcast”, música, presentaciones o vídeos, creando espacios
personales, colaborando en los wikis.
“Compartir”
es la palabra mágica y la principal característica de la web 2.0. Junto con la interactividad, da lugar a una
creación y producción de valor incalculable. En uno de los “post” de mi blog,
tomado de la revista “Time” (diciembre, 2006), el editorialista se preguntaba:
¿Quién está escribiendo la historia en el año 2006? Y la respuesta es: Tú,
personalmente. Por fin, se acabó el mito de “la Historia siempre la escriben
los vencedores”. Por primera vez, la historia la escriben las personas
sencillas, como tú o como yo, como los estudiantes.
Gracias a
la web y a la nueva concepción de internet, es posible que las contribuciones
de millones de personas sean relevantes e interesantes para compartirlas entre
todos. La Web 2.0 es un ingente experimento social. Cualquiera tiene la
oportunidad de mirar la pantalla del ordenador y preguntarse ¿Quién está allí
fuera mirándome? Es un reto apetecible. De repente, todo el mundo tiene cosas
que decir y no se conforman con decirlas o escribirlas. Quieren publicarlas
para que las conozca el resto del mundo, de ahí el triunfo de los blogs sobre
las páginas personales. Los blogs son algo abierto, que aceptan el “feedback”
como regla de juego. En ellos, se suele provocar para conseguir el comentario,
mientras que las páginas web, son algo pasivo y cerrado.
Sabiendo
que los blogs son parte del mundo de nuestros alumnos, debemos aprovechar ese
potencial que nos brindan. Actualmente, cada vez hay más profesores que los
están utilizando con éxito. Hay que hablar el lenguaje de los estudiantes para
que no se aburran, para que no desconecten, para que se impliquen y produzcan
materiales valiosos. Sabemos que ellos desean trabajar con esta herramienta y
no deberíamos desperdiciar oportunidades para implicarlos más y empezar a
introducir la tecnología en nuestras clases para cambiar las viejas rutinas.
Del mismo modo, los docentes debemos evolucionar profesionalmente,
de acuerdo con el signo de los tiempos. Ya no es válido subirse al estrado e
impartir una lección magistral, es preciso, reconfigurar las asignaturas,
descender al suelo que pisan los estudiantes e implicarlos para que busquen
respuestas, asimilando e interiorizando los contenidos.
Sería de gran ayuda, propiciar un cambio en el currículum y
flexibilizarlo para poder trabajar de una manera más acorde con los tiempos que
vivimos. Muchos profesores se sienten esclavos de los contenidos de la
programación y lo esgrimen como disculpa para no innovar con la tecnología.
Acerca de las ventajas que aporta
el blog, podemos afirmar que cualquier trabajo, tarea, comentario o vínculo
puede estar inmediatamente en la red, sin conocer el lenguaje HTML. El blog lleva
aparejada la interactividad.
A cada estudiante o grupo se les puede solicitar una tarea
específica sin deterioro de la autoestima, cada persona estará trabajando de
acuerdo con sus necesidades y posibilidades, también la atención se puede
personalizar. Como los post van fechados, se logra tener un archivo de la
actividad realizada. De esta forma, aprender resulta divertido y motivador,
fomenta la creatividad, sin olvidar que resulta un medio impecable para
investigar. El blog es generador de un aprendizaje abierto, todo se puede
compartir y cualquiera tiene en sus manos: crear, publicar, conectar, influir,
colaborar, leer y escribir en la web. Docentes y estudiantes son considerados
como iguales.
Sin embargo también hay inconvenientes. Algunos profesores,
inicialmente entusiastas, abandonan la tarea al observar que el blog les exige un trabajo extra y quizás lo dejen
de actualizar y terminen por no usarlo. Por esta razón, se considera a los
blogs algo efímero pues, a veces, se elaboran para un curso y no se retoman al
siguiente. En mi opinión, si en ese tiempo han sido útiles, no serán ni más ni
menos efímeros que los apuntes de clase.
Seguro
que en este IV Congreso de Educared nos encontraremos con buenos ejemplos y
aplicaciones variadas de la Web
Los docentes que trabajan con blogs cambian de rol, pasando
de meros transmisores del conocimiento, a facilitadores de la información, con
el fin de que los estudiantes adquieran e integren los contenidos que necesitan
en cada momento, para realizar las tareas. El aprendizaje va a estar centrado
en el estudiante, siendo él, o ella, la pieza clave del aula, gracias a que su
opinión es importante, lo que aumenta su motivación, el aprendizaje es más
eficaz cuando el conocimiento se construye con una colaboración e interacción
en el grupo clase. Se deben tener en cuenta tantas perspectivas como individuos
y dado que el contexto es real, el aprendizaje se convierte en una experiencia
social, también llamada constructivismo social o aprendizaje colaborativo pues,
según Vygotsky, es la suma de los saberes de todo el grupo.
Del mismo modo que los estudiantes aprenden y se enriquecen
compartiendo el conocimiento e investigando, los docentes innovadores, desean
compartir sus logros con otros colegas, lo que se simplifica si se tiene un
blog, pudiendo comunicar esa información sin límites para que otros profesores
se puedan enriquecer con sus aportaciones.
Espero
que este Congreso de Educared clarifique ideas y nos aporte pistas para
transformar lo que enseñamos y usando la tecnología, hagamos el aprendizaje más
atractivo a nuestros jóvenes. Hay que hacer un especial énfasis en ayudar a los
estudiantes a desarrollar la inteligencia emocional, fomentando la comunicación
y el trabajo de grupo en ámbitos participativos con diversas culturas. De esta
forma, estaríamos más cerca de formar estudiantes en la era Google, capaces de
conjugar individualidad y globalización; progreso y sostenibilidad; respeto y
tolerancia.
Sevilla, septiembre de 2007